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Cómo instalé un robot despensa de Cleveron utilizando la realidad aumentada/El rincón del Cleveroonik

16.09.2020 | Cleveron

Autora: Marge Taivere, Sr. Gerente regional de Cleveron, Sudamérica

En Cleveron estábamos inmersos en nuestro primer proceso de instalación internacional de un robot despensa cuando nos golpeó la prohibición de viajar en marzo.
 El equipo de formación e instalación de Cleveron se dio cuenta que no iba a poder viajar con tanta facilidad como lo hacía antes. Esto supuso un nuevo desafío: ¿cómo instalar un robot si no podemos formar en nuestras instalaciones de Viljandi al equipo que debe hacerlo y tampoco podemos viajar al futuro emplazamiento del robot?

Encontramos una solución: la formación en instalaciones con realidad aumentada. La solución se creó en solo unos meses, pero era necesario probarla antes de pedirle a nuestros socios que instalaran las máquinas con la única ayuda de nuestro apoyo de forma remota.

Nuestro objetivo fue crear unas instrucciones claras y que pueda entender cualquier persona, independiente de si tiene o no conocimientos técnicos y/o experiencia con nuestra tecnología. Para la prueba, reunimos un equipo muy especial: algunas de las mujeres de los departamentos de marketing, ventas, TI e I + D.

La mayoría de ellas no tenían ninguna experiencia previa configurando robots de paquetería. Tuve el gran placer de ser una de las personas que formó parte del equipo.

Empezamos leyendo la documentación técnica sobre la instalación y la calibración del robot despensa.

Después, tuvimos que pasar un examen de cualificación en el portal de formación en línea de Cleveron. Al principio, la cantidad de documentos y de datos técnicos resultaba bastante desalentadora. Sin embargo, según íbamos aprendiendo más sobre la máquina, esta se nos iba haciendo más y más familiar.


Cuando llegué a la zona de formación, las chicas ya se estaban familiarizando con las gafas de realidad aumentada y con los iPad que muestran la máquina por dentro y por fuera.
Nuestro formador no se desanimó en ningún momento por nuestras muchas preguntas.
Todo lo contrario, nos dijo que nos pusiéramos los cascos y que empezáramos desde el principio.
En nuestro primer día, las cuatro nos subimos al elevador de tijera y montamos varías partes metálicas en la parte exterior de la máquina.
Parecía como si estuviéramos montando un enorme armario de IKEA.
Había muchos tornillos y arandelas que colocar. A mí, la parte que me resultó más emocionante fue la correspondiente al cableado de tierra de la máquina.
¿Lo habíamos hecho bien? Hubo que esperar hasta el día siguiente para saberlo.

 Sabíamos que el segundo día iba a ser mucho más difícil, ya que la calibración de cualquier robot puede ser un auténtico reto. Encendimos el interruptor eléctrico principal y empezamos a verificar los indicadores de todas las partes móviles, motores, indicadores acústicos, etc.
¡Todo funcionó! ¡Funcionaron incluso las luces que habíamos conectado a tierra el día anterior!
El segundo día nos centramos en la calibración y en la realidad aumentada.
En pocas palabras, la calibración es el proceso en el cual una persona se arrastra dentro y fuera de la máquina, y levanta cajas para colocarlas en las posiciones correctas.
Mientras tanto, otra persona permanece fuera y sigue en la interfaz las instrucciones que le ofrece la solución de realidad aumentada .
No voy a decir que entendiera el proceso completamente, ya que para ello hubiera sido necesario bastante más tiempo, pero lo cierto es que con la práctica su lógica general se va haciendo poco a poco más clara.
Todas aprendimos mucho a lo largo de estos dos días. Algunas no habían conducido nunca un elevador de tijera ni tampoco habían utilizado un taladro eléctrico antes.
Ninguna de nosotras había usando antes la realidad aumentada, por lo que a todas nos impresionó esta tecnología.
Pudimos experimentar de primera mano que la belleza que ha creado nuestro equipo de ingenieros se basa en la sencillez.
Nuestro equipo de formación también recibió muchas observaciones interesantes, que les van a ayudar a mejorar el programa de formación para la instrucción de instalaciones en todo el mundo.
No me malinterpretes, a lo largo del proceso de instalación, nuestro formador fue muy paciente y nos ayudó mucho.
No es una máquina fácil de instalar, pero lo que está claro es que no es imposible hacerlo.
Necesitábamos una solución para los procesos de instalación para los periodos de tiempo en los que no es posible viajar a los Estados Unidos, Australia y al resto de países que permanecen confinados, así como para cuando nuestros socios no pueden venir a Viljandi a formarse.


Esta iniciativa de instalación pretendía demostrar que nuestra documentación técnica y nuestra solución de realidad aumentada son claras, perfectamente comprensibles y fáciles de utilizar por nuestros socios en estas circunstancias en las que solo pueden contar con la ayuda de nuestros técnicos de forma remota.
Y, desde luego, no cabe duda de que logramos el objetivo. 

* Un Cleveroonik es un empleado de Cleveron.


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